пятница, 10 сентября 2010 г.

Escena 1

Escena 1


Cuando entraron en la casa con antorchas y unas cuantas escopetas viejas, el pavor ya se había hecho tan fuerte en todos los que estaban dentro, que el cuerpo, por no poder temblar más, se había quedado paralizado. Mientras recorrían todas las calles del pueblo, se escuchaban sus gritos con consignas y unos pocos y sofocados gemidos de quienes iban atrapando y eliminando fulminantemente de un solo tiro. Consignas, el disparo, el gemido. Y unos gritos de mujeres llorando a sus muertos. Y el llanto de unos niños asustados por el alboroto y los gritos de sus madres. Cuando el alcalde se coló por la ventana ya no parecía un ser humano. Se veía como un alma en pena, de esas de los cuentos de espantos. Alumbraba su piel pálida y verde a la media luz. Entró y no pronunció palabra. Se le dejó entrar y esconder en uno de los armarios del cuarto principal. Golpes en la puerta. Silencio anterior a la muerte. El timbre en los oídos que anuncia un pronto desmayo. El mundo mediado por una pantalla blanca y brillante, barrera contra el mundo. El mundo no traspasa, los ojos no pueden verlo. Caras al otro lado de la puerta titilando al ritmo de las llamas que la leve brisa de la madrugada mueve caprichosa. Escopetas oxidadas por la humedad de todos los rincones de este pueblo fértil, de lluvias todo el año sin descanso. Unos cuantos pasos hacia el frente y ya están dentro de la casa. Buenas noches, por acá no se habrá metido un bandido, prófugo de la justicia? Aquí no hay nadie que no sea de la familia, sargento, si quieren, pasen y revisen. Las sombras se mueven por las paredes, suben y bajan del suelo al techo y al revés. Se hacen grandes en el centro de las paredes, luego pequeñas en los rincones. Susurros, golpes de botas contra el piso, pasos pesados de hombres bien alimentados. Un olor a gasolina se apodera de la casa. Gasolina mezclada con sudor. Sudor mezclado con sangre. Han disparado desde lejos a sus enemigos, pero la muerte se les ha ido pegando a la piel. En la penumbra sólo se perciben ojos abiertos de pupilas dilatadas, fosas nasales muy abiertas también que aletean tratando de capturar oxígeno entre la humedad. Revisan debajo de las camas, en las alacenas de la cocina, en muchos de los armarios. No hay nada, mi sargento, la casa está limpia. Discúlpenos señora, por las incomodidades. Ojalá no tengamos que volver, usted sabe…
Se van.

1 комментарий:

Анонимный комментирует...

Ничего не понял, но уверен, что красиво и интересно